Donde Madrid huele a bodega y suena a copa
El XXV Salón de los Mejores Vinos de España vuelve a convertir IFEMA Madrid en un gran mapa sensorial del vino nacional. Este aniversario especial celebra 25 años reuniendo a las bodegas más destacadas, los vinos mejor valorados y a una comunidad que vive, estudia y disfruta el vino como parte esencial de su cultura.
Un recorrido por el XXV Salón de los Mejores Vinos de España
Entrar en el salón es como desplegar un mapa enológico en tiempo real: Rioja a un lado, Rías Baixas al otro, Priorat, Cava, Bierzo, Jumilla… y decenas de pequeños territorios que sorprenden con vinos únicos.
El criterio es claro: solo participan vinos valorados con 90 puntos o más en la Guía Peñín 2026, lo que garantiza un nivel excepcional.
Este año se reúnen más de 350 bodegas y 1.600 vinos, desde proyectos consolidados hasta pequeñas bodegas familiares que cuentan su historia a través de una copa.
Conversaciones entre copas
Hacer una parada frente a cualquier mesa significa escuchar a un enólogo hablar de suelos, crianzas o variedades recuperadas. Ese intercambio directo —técnico pero cercano— es parte del encanto del salón.
Productores, sumilleres y profesionales del sector llenan el espacio de pequeñas grandes historias que dan sentido al vino más allá de la botella.
Un programa de catas que recorre España
La otra mitad del evento sucede en las salas de cata. En esta edición, las actividades incluyen:
La crianza postdegüelle en Cava
Cien años de excelencia en Rioja
Garnachas históricas de Campo de Borja
Viticultura heroica en El Hierro
Monastrell España: paisajes líquidos
La DO Valencia que recordarás
Gran Cata de Rosados de Navarra
Grandes expertos, consejos reguladores y proyectos especializados ofrecen una oportunidad única para profundizar en cada estilo y denominación.
El valor de una comunidad reunida
Además de los vinos españoles, el salón suma productores invitados de Francia, Hungría, Argentina, México, Portugal y Estados Unidos, lo que permite comparar estilos y descubrir nuevas tendencias globales.
Aunque es un evento profesional, el ambiente se siente cercano, incluso festivo.
Cada conversación, cada copa compartida, cada explicación técnica o anécdota termina construyendo un espacio donde el vino funciona como punto de encuentro.
Quizá por eso, 25 años después, este sigue siendo uno de los eventos más esperados y respetados del sector
Salir con la sensación de haber viajado
Abandonar IFEMA tras visitar el salón deja la sensación de haber recorrido las 84 zonas productoras representadas sin moverse de Madrid. Con nuevas referencias anotadas, descubrimientos por explorar y la certeza de que el vino español vive uno de sus mejores momentos.

